¿Vives la sexualidad cómo quieres?

¿Vives la sexualidad cómo quieres?

12 abril, 2021

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Desarrolla tu sexualidad y siente el placer que mereces

En lo que respecta al sexo, las mujeres, no hemos sido educadas para disfrutar plenamente nuestra sexualidad. Si, hablo de siglo XXI; dónde la supuesta libertad femenina está en auge. No disfrutamos con plenitud de nuestro cuerpo y de sus posibilidades, por miedo, vergüenza o simplemente por falta de educación sexual.

Tampoco los hombres son libres en el terreno del sexo. Muchas veces sienten presión, otras se sienten perdidos, que depende de ellos, que tienen que querer. Otras veces simplemente no se plantean que podría ser mejor.

Una pregunta obligada es ¿Cómo te gustaría que fueran tus relaciones sexuales?

Te defino algunos puntos que deberíamos tener en cuenta en el momento de tener un encuentro sexual sano:

La vergüenza: El cuento que nos contaron

Muchas de las mujeres que veo en mi consulta me hablan del sexo con vergüenza. A menudo apoyándose en conceptos estereotipados sobre cómo, cuándo y dónde debería ser para ser correcto. Otras veces ni siquiera sabiendo definir qué es una sexualidad saludable.

Muchos hombres definen zonas como prohibidas sin saber cuánto placer se esconde tras esas prohibiciones heredadas, en la que hay tanta falsedad y tantos estereotipos.

El sexo empieza en nuestra mente…. y a veces acaba ahí. Así que libera tu mente y prepárala para un sexo saludable.

Documéntate. Lee, ve películas, explora. Y cuando termines vuelve a hacerlo y cuestiona todo. Y tócate. Es nuestra responsabilidad conocer nuestro cuerpo. Conocer nuestra forma de experimentar placer. Lo que nos gusta, lo que no; lo que sentimos y dónde lo sentimos. Vivir la sexualidad a partir de nuestros propios deseos y no a partir de los cánones impuestos.

Experimenta. Con el deseo, con personas, con hombres o mujeres, o ambos, qué más da. Con la sensualidad, con la espontaneidad… siéntete libre. Las personas somos capaces de elegir entre una amplia gama de emociones, sentimientos y comportamientos en el sexo. Escoge libremente lo que deseas expresar.

La ausencia de libido tiene mucho que ver con cuestiones educativas. Con formas en la que nos han dicho que debíamos o no debíamos sentirnos. Prohibiciones de explorar nuestros genitales con libertad. Con represión. Con el cuento que nos contaron de lo que era el sexo y sobre todo con lo que no nos contaron.

La sexualidad no solo depende de la penetración, así que ¡Barra libre!

El sexo suele verse como sinónimo de penetración. La sexualidad masculina y la heterosexual están muy centradas en los genitales masculinos y en su función forma y tamaño. Pero hemos de tener en cuenta que las erecciones no siempre son instantáneas, y a veces también dejan de ser erecciones mucho antes de lo que pretendíamos. Nada de esto es un drama. No tiene que ver contigo y no es un fallo. Es algo normal. ¡Demos voz de una vez a esos penes no erectos! Y digámoslo claro NO PASA NADA.

Esa penedependencia en la relación sexual minimiza nuestra capacidad creativa e imaginativa. Perdemos de vista el resto del cuerpo, las demás zonas erógenas. ¿Qué tal si en lugar de echarlo todo a perder lo tomas como una oportunidad para descubrir vuestros cuerpos? Las orejas, las piernas, el cuello, los pezones, los pies, el ano…. Succiona, acaricia, sopla o masajea; las posibilidades son infinitas.

Quítale presión al orgasmo y ve a por lo que te gusta

Pedimos el café como nos gusta. Descafeinado, con cafeína, con leche de soja o de avena, con azúcar, sin él… Y solo es café. Pero ¿Qué pasa con el sexo? ¿Se supone que debería surgir de forma espontánea y llevarnos al orgasmo en una nube?

La realidad está lejos de ser así. Pide. ¿Cómo quieres el sexo? Tócame aquí, mejor así… lleva su mano, muévela. Enséñale con la tuya. Y pídele que te diga qué es lo que le gusta. Ser capaces de expresar nuestras necesidades y deseos influye muy positivamente en la satisfacción sexual.

La libertad sexual radica en ser coherente con lo que queremos, y pedir exactamente eso. ¿Es esperar al matrimonio para tener sexo? Bien. ¿Solo tenerlo con mi pareja? Bien ¿Tenerlo con mujeres? ¿Tenerlo con hombres? ¿Solo a veces con unos o con otros? ¿Por la vagina? ¿Por el ano? ¿Con más sexo oral tal vez? ¿Es poder tener relaciones de una noche cuando quiera? Bien también ¿Es jugar, seducir, tontear? Bien.

Haz lo que quieras, que te haga sentir bien contigo. Con tu forma de experimentar, con tu forma de jugar, con tu forma de sentir placer. Siempre respetando los pactos y asegurándote de que las dos personas esperan lo mismo de ese encuentro; hemos de jugar al mismo juego.

Y no te preocupes por el orgasmo. Se trata de pasarlo bien, no es una carrera para llegar a la meta. Si llegamos, ¡mejor! Y si no llegamos disfrutemos del camino. No se trata tampoco de renunciar a él. Sino de que no sea lo único que importa.

Busca el placer de tu compañero, busca el tuyo. Si llegas antes no importa. Sigue estimulando al otro.  Esas películas donde ambos llegan al orgasmo a la vez son eso, películas. No busques el final de cuento, crea el tuyo.

Vive el placer de cada momento. Siente cada caricia, cada beso. Observa cómo impacta en tu cuerpo. ¿Qué pasa en el resto de mi cuerpo cuándo me besa el cuello? Nótalo. Repásale con tus manos, con tu lengua o con tus labios. Vive el momento y explora cada reacción de tu cuerpo. ¡¡¡Practica Mindfulsex!!!

Reciprocidad (Me encanta esta palabra)

Se generoso/a y demanda generosidad. Comparte con el otro buscando tu placer y también el suyo. El sexo es intimidad, haz lo que quieras, pero pide y da respeto.

No te acuestes con alguien que no te respeta. Estamos desnudos, frágiles. Recuerda eso antes de invitar a alguien a tu cama. Si, es un juego, pero es un juego íntimo. No merece llegar allí nadie que no entienda tus límites, que no te haga sentir valorado/a o a quien no le importe tu placer. No te hagas daño. Eres demasiado importante para eso. Y si sientes que eso está pasando frena.

Siéntete cuidado/a y protegido; protege y cuida al otro. Aunque no os vayáis a volver a ver. Recuerda, también está desnudo y frágil. El sexo es un ritual que requiere respeto por el otro ser humano que nos acompaña. Requiere miradas amables, que puedan ver lo mejor de cada uno.

En el sexo saludable, da y pide recibir. ¿Qué puede pasar si le pido que me toque el clítoris en la penetración? ¿Y si pido que me agarre el pelo? Sal de la fantasía y atrévete. ¿Qué puede pasar? Lo habitual es que no sea tan malo como pintaba en tu mente.

¡NO!

Di NO, en todas sus formas. No me apetece. Por ahí no, así no. Ahora no. Contigo no. Sin condón no. Todos los no que se te pasen por la cabeza.

No accedas a tener relaciones solo porque ya has llegado hasta ahí. Cualquier momento es buen momento para parar si no nos sentimos seguros. Entiendo el miedo, a sentirte rechazado/a, a lo que el otro pueda pensar. Pero tú eres la prioridad. Es tu cuerpo, tu vida y tu responsabilidad cuidar de él.

Y no hagas nada que no quieras hacer por ti mismo/a. Si alguien se va a apartar de ti por algo que no quieras hacer o no hayas hecho en la cama, ábrele la puerta para que se marche rápido. Es alguien que probablemente no te interesa tener cerca.

Todas las personas nos merecemos ser tratadas con respeto y dignidad. Aún cuando el otro no comprenda porqué nos echamos atrás.  Siempre puedes tomar la opción, si te apetece, de explicar lo que te ocurre. Habla, comunica, comparte. Las personas comprendemos habitualmente más de lo que parece.

En resumen, disfruta  de tu sexualidad, desde el pelo de tu cabeza a la punta de tus pies. Preocúpate por divertirte y no por estar a la altura de nada. Solo pásatelo bien. Por último ¡Feliz sexo!

Raquel Molero. Directora y Psicóloga en ARA Psicologia. Experta en estrés postraumático, trauma complejo y personalidad. Mindfulness, EMDR y Somatic Experiencing.

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