La importancia del tacto: La osteopatía pediátrica

La importancia del tacto: La osteopatía pediátrica

3 octubre, 2019

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Desde la osteopatía pediátrica sabemos que el cuerpo es una máquina sofisticada, cuando tocamos y nos tocamos, se produce un evento psicodinámico, ya que es la manera más personal e íntima de comunicación.

Al hablar de emoción, sentimos. Sentimos frío, calor, tranquilidad, nerviosismo, quizá agobio, quizá placer. Y es que el tacto hace recordar.

Los fisioterapeutas y osteópatas tratamos un dolor, un malestar físico o una disfunción de movimiento. Y también tratamos el tacto. Porque realizamos una manipulación y nos basamos en su anatomía y su fisiología, pero también en el sentir y en la escucha. Y es que escuchamos con las manos; dejamos que el tejido nos diga si quiere un movimiento u otro, dejamos que el cuerpo siga hablando y nos diga qué podemos tocar y qué no, me explico.

Un dolor cervical, una sobrecarga en los trapecios, porque trabajo horas delante del ordenador, des de hace… “uf, ni me acuerdo, hace mucho”. Vamos a valorar las cervicales en su totalidad, desde su movimiento al tono muscular, y también valoraremos las lumbares, las dorsales, los brazos, las piernas… hago memoria, ¿he tenido algún accidente de tráfico? “Sí, hace mucho, pero no me pasó nada grave, collarín unos días y ya está” Es la respuesta que muchas veces me dais. Y yo os intento explicar que, si bien es cierto que vamos a trabajar y relajar la posición frente al ordenador para aliviar el dolor y prevenir, tenemos que ir más allá y tocar el tejido que recibió un impacto, quizá leve, quizá fuerte, pero un impacto al fin y al cabo y que durante años no hemos tocado y, por lo tanto, ha quedado congelado, con un recuerdo, una emoción.

Las emociones tienen efectos en el campo somático: carga de estrés, carga alostática, cambios en el sistema nervioso, en la modulación del dolor… Todos estos efectos son respuestas de la totalidad de la persona, más allá de los efectos directos de la manipulación directa que realizamos el fisioterapeuta y osteópata. Por eso preguntamos tanto y por eso tocamos tanto, aunque parezca que tenemos las manos quietas. Porque nos dejamos empapar de la tensión que transmite el tejido y porque sabemos que, aunque anatómicamente debemos realizar una técnica concreta en las cervicales, antes debemos escuchar y palpar el cuerpo, para trabajar esos efectos somáticos que modifican la red muscular, fascial, vascular o nerviosa de nuestro organismo.

Desde la Osteopatía Pediátrica, hablamos del tacto desde dos puntos de vista diferentes:

  1. Del terapeuta: donde el tacto tiene una intención biomecánica hacia el tejido y no incluye la técnica que realizamos si no los que transmitimos.
  2. Del paciente: donde las raíces de la comunicación no verbal es una experiencia y la persona se siente recogida, reconfortada.

Hablamos del tacto como técnica o del tacto como expresión y comunicación; según el objetivo de tratamiento trabajamos para reparar o prevenir y también dar soporte a los procesos de auto regulación del cuerpo, porque aceptamos que somos un todo, cuerpo y mente. Y que el tacto expresivo supone una consciencia y empatía con los sentimientos y el estado emocional de las personas que compartimos terapia, paciente y terapeuta. Y todo esto, sin olvidarnos que el motivo de consulta es, por ejemplo, un dolor cervical.

Núria Salavert. Fisioterapeuta y Osteópata. Especialista en Fisioterapia respiratoria y Osteopatía Pediátrica.

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