El Juego, clave en el desarrollo de nuestros hijos

El Juego, clave en el desarrollo de nuestros hijos

27 enero, 2020

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Jugar es la forma favorita de nuestro cerebro para aprender – Diane Ackerman

El juego es una herramienta clave en el desarrollo de nuestros hijos. Desde que nacemos, el juego es el medio natural por el cual el niño va adquiriendo conceptos y destrezas, por eso, el aprendizaje es un proceso continuo, progresivo y evolutivo. Por medio del juego, el niño aprende a interiorizar, a darle sentido a la relación que establece con el entorno que le rodea, estableciendo relaciones con otros niños, a aceptar diferentes puntos de vista y a aceptar una serie de normas o pautas del juego. También establece relaciones de vínculos afectivos con su grupo de iguales.

A través del juego simbólico, como, por ejemplo; el juego de cocinitas, el niño/a representa los padres como autoritarios y a los hijos como demandantes de necesidades, mediante este tipo de juego, se pueden observar como el niño expresa situaciones vividas y como les afecta. En algunos trastornos se ve afectado el juego, como es el caso de los niños con trastorno del Espectro Autista (TEA), donde presentan dificultades en las diferentes áreas de socialización, comunicación e imaginación, todo esto repercuta negativamente al juego representativo y social. Por todo esto, se tiene que exponer al niño con TEA a situaciones de juego, a pesar de que prefieran el juego solitario y las actividades repetitivas, no muestran interés para jugar con otros niños.

La importancia del juego en la vida de los niños está recogida en el artículo 7 de la Declaración de los derechos del niño, adoptada por la ONU (1959), donde mencionan: “El niño tiene que disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales tienen que estar orientados a las finalidades que persiguen la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esfuerzan a promover la satisfacción de este derecho”.

Hay muchos autores que hablan del juego

Puigmire-Stoy (1996), que define el juego como el acto que permite representar el mundo adulto por un lado y por la otra relacionar con el mundo imaginario.

Elkonin (1980) qué da una versión más social: “el juego es una actividad en que se reconstruyen, sin finalidades utilitarias directas, las relaciones sociales “.

Rüssel (1958), define el juego desde una perspectiva psicológica y atendiendo al juego infantil: “el juego es una actividad generadora de placer que no se realiza con una finalidad exterior a ella misma”

El tipo de juego, va en función de la edad y pasa por diferentes etapas

Estas etapas, dependerán en gran medida de la evolución del niño.

  • Inicialmente de 0 a 3 meses, les llama la atención los objetos con luz y con movimiento. A pesar de que, prima más en esta etapa los masajes, las sonrisas y las caricias.
  • Hacia los 3 meses hasta los 6, el niño juega con su propio cuerpo y con los objetos que pueden manipular, por lo tanto, su juego se basa en tocar, morder y sonreír.
  • Hacia los 6-9 meses una vez que son capaces de sentarse, el juego pasará a ser coger objetos, apilar, a girarse y a chocar unos objetos con otros.
  • Hacía los 9 a 12 meses ya son capaces de encontrar objetos, de hacerlos rodar, hacer juegos y apilar-los.
  • Después para los 12 a 18 meses, agrupan los objetos según el color y la forma.
  • Y a los 2 años es cuando aparece una etapa de juego importante, el juego simbólico, donde a través juegos como jugar a muñecas o a cocinitas, reproducen actividades de la vida cotidiana (en casa, en la escuela).
  • Hacia los 4 a 6 años, ya se empiece a establecer los roles, cada niño tendrá un rol. Hay que remarcar, el papel fundamental del juego en el desarrollo del niño, produciendo experiencias y provocando la adquisición de destrezas físicas, intelectuales, emocionales y sociales.

Los beneficios del juego en el desarrollo de nuestros hijos

Los beneficios del juego son muchos y muy variados, aunque podríamos resumirlos en los siguientes;

  • Aumentan y fomentan la creatividad: usando su imaginación, inventándose juegos y reglas.
  • Toma de decisiones: deciden a que juegan, que rol ocupa cada uno, las reglas del juego y con quien van a jugar. De esta manera van asumiendo responsabilidades de decidir.
  • Divertirse con lo que tienen: desde jugar con los dedos o manos, a el uso de material manipulativo hasta el uso de nuevas tecnologías.
  • Aprenden a ser más independientes y autónomos: adquieren libertad y capacidad necesaria para entretenerse y no depender de nadie.
  • Estar activos: se deja de un lado el sedentarismo para desarrollar la creatividad y imaginación y estar activos durante el juego.
  • Aprenden a sociabilizarse: a relacionarse con el grupo de iguales.
  • Aprender a valorar otros puntos de vista y aprenden a resolver problemas.

Maria Cuevas. Logopeda. Especialista en estimulación del lenguaje; trastornos de la comunicación y Dislexia.

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