Terapia de Aceptación y Compromiso

terapia de aceptacionLa Terapia de Aceptación y Compromiso es la más extendida de las conocidas como Terapias de Tercera Generación o Terapias Contextuales. Este nuevo bloque de terapias nace de toda una serie de avances científicos en investigación de psicología básica (cómo funcionamos las personas, qué nos hace actuar de una manera u otra, qué es un pensamiento, una emoción…) en las últimas décadas que planteó la necesidad de un cambio de rumbo en cómo entender los problemas psicológicos y de qué forma abordar su tratamiento.

A día de hoy ACT destaca por su abundante y creciente evidencia empírica, tanto a nivel de eficacia clínica como de consistencia en sus fundamentos. Se ha demostrado su eficacia en una amplia variedad de problemas psicológicos, entre los que se incluyen ansiedad, depresión, dolor crónico, obsesiones, o adicciones, entre otros.

ACT asume que lo que le sucede a una persona en cada momento tiene que ver con su situación presente en interacción con la historia personal previa.

La influencia de la historia personal previa se puede dividir en dos dimensiones. Por un lado, aquellas experiencias que uno carga en su mochila personal; en ocasiones en la vida suceden cosas que no tendrían que haber sucedido, injustas, dolorosas, a veces en momentos en que uno no está preparado para afrontarlas. Por otro lado, las personas aprendemos a comportarnos de un modo u otro, y a seguir una serie de reglas internas con las que nos movemos por el mundo, fruto de nuestra experiencia, socialización, educación y cultura.

Imaginemos una persona que se sintió humillada durante un examen oral de pequeña.

En el presente, encontrarse en una situación de hablar en público, o sentirse evaluada, puede generarle Eventos Privados (sensaciones de miedo, nerviosismo, sudor, pensamientos alarmantes…)

El cómo haya aprendido esta persona a actuar ante dichos Eventos Privados, ante el malestar, será determinante en el tipo de vida que llevará.

Un patrón de evitación rígido, podría llevarla a evitar a toda costa encontrarse en alguna situación similar, restringiendo y limitando considerablemente su vida.

Un patrón de evitación basado en la lucha, puede hacer que la persona se centre en sus nervios, en buscar maneras de no tenerlos, de tranquilizarse… Poniendo el foco en el malestar y no en aquello que era importante en ese momento.

Un patrón flexible en cambio, puede permitirle llevar una vida centrada en el aquí y ahora, en lo importante en este momento, permitiéndose sentir malestar cuando surja, al servicio de algo más importante como es el llevar la vida que se quiere llevar.

Así pues, fruto de la historia previa las personas solemos tener ciertas tendencias de comportarnos de un modo u otro ante una situación dada, y es ahí donde suelen surgir los problemas psicológicos. En gran parte se debe a que hemos crecido en un entorno en que, sin evidencia ninguna, se han instaurado “verdades” del tipo sentirse bien para vivir bien, la idea de que uno puede controlar sus emociones bajo propia voluntad, o explicaciones del placer y la felicidad como ausencia de sufrimiento. La vida conlleva fluctuación de emociones y estados de ánimo, incluyendo de por sí sufrimiento: Amar implica la posibilidad de pérdida, exponerse implica la posibilidad de fracasar… Resulta que las cosas buenas y malas de la vida son parte de una misma moneda, y no se pueden alcanzar unas sin estar dispuesto a que puedan aparecer las otras.

Las personas que solicitan ayuda psicológica suelen gastar grandes cantidades de tiempo y energía peleando con algún tipo de malestar psicológico de una forma en que no están ganando la batalla, es más, el problema puede ampliarse mientras la persona queda “atrapada” y su vida se va reduciendo pasando a girar sobre dicho malestar, lo cual a su vez genera un contexto presente más empobrecido y más evocador de malestar.

terapia de aceptacion 2La Terapia de Aceptación y Compromiso no pretende ofrecer armas más potentes para vencer ese malestar, pues el problema no es ese, sino el qué hacer cuando uno está triste/ansioso, si lo que hace funciona o no para hacerle una vida mejor.

Se trata de cambiar el foco dónde invertir esfuerzos y energía para el cambio.

Consecuentemente la Terapia de Aceptación y Compromiso se centra no tanto en la búsqueda (no natural) de “sentirse bien” constantemente, para centrarse en “sentir bien” lo que haya que ser sentido en cada momento mientras uno avanza hacia lo que le importa y quiere crear en su vida. La finalidad de ACT es por lo tanto ayudar a las personas a que puedan llevar la vida que desean llevar, una vida rica y plena basada en aquello importante para uno, lo que realmente valoran y cómo quiere ser.

Ello se suele desarrollar a través de 6 ejes de trabajo, que interactúan entre sí:

esquema terapia aceptacion

Aceptación
Aceptación no significa resignación o rendición ante el malestar. Aceptación significa una actitud de apertura a la experiencia, una vez se empieza a andar hacia lo importante para uno, estar dispuesto a ver, sentir, pensar, lo que aparezca, sin resistencias ni lucha.

Momento presente
Estar en el momento presente implica estar en el aquí y ahora. La mente tiene tendencia a divagar entre el pasado (qué se hizo mal, qué falló, qué pudo ser la causa de…) y futuro (que pasará, “y si…”) lo cual impide centrarse en el momento actual, donde sucede la vida y donde sí hay capacidad de actuar.

Valores
Los valores son el horizonte hacia el que caminar, y una guía para el trabajo terapéutico. Hacen referencia a qué tipo de persona se quiere ser, qué tipo de amigo/a, de pareja, de hijo/a, padre, trabajador/a…

Compromiso con la acción
Comprometerse con la acción implica establecer metas en la dirección de los valores elegidos, y actuar en esa línea haya o no presencia de malestar. Significa que la finalidad de lo que uno hace sea avanzar en la vida, y no centrarse en reducir sensaciones negativas o perseguir positivas de forma inconsistente.

Yo-Contexto
El desarrollo del yo-contexto es experimentar esa parte de uno estable y esencial, que siempre ha estado ahí, desde la cual se pueden observar pensamientos, sensaciones físicas, emociones… con cierta perspectiva, diferenciándose uno de aquello que tiene en el momento.

Defusión
La defusión es la habilidad de observar los pensamientos, emociones, sensaciones… Como lo que son, meros pensamientos, emociones, sensaciones, diferentes de uno como persona, y sin necesidad de actuar acorde a ellos. (Pensar “estoy teniendo un ataque al corazón” es distinto de tenerlo).

A través de estas 6 áreas de trabajo, se promueve la flexibilidad psicológica con la que uno puede decir sí a la vida, y decir sí a la vida implica decirle sí a las cosas buenas, y también a las malas, y poder avanzar y construir una vida rica en presencia de sensaciones, emociones y pensamientos positivos, así como negativos. Se trata de hacer grande a la persona ante su malestar, con un repertorio de habilidades que le permitan ir con él cuando se presente.